jueves, 28 de julio de 2011

La memoria.-

          Puede que alguien más lo haya dicho hasta con idéntica sabiduría, pero no con tanta belleza como Antonio Machado, cuando disuelve estas palabras:

“Tarde tranquila, casi con placidez del alma,
Para ser joven, por haberlo sido.
Tener algunas alegrías…lejos,
Y poder dulcemente recordarlas.”
         
          Y es que del único jardín del que no podemos ser arrojados es el del recuerdo y la memoria, porque podrán tener fin todas las alegrías, pero no  la de la memoria, la única que nunca se acaba.
         
          Al fin, aquello que más nos acerca a la felicidad es el amor, la confianza como una forma de fidelidad, la esperanza. Todo cosas gratuitas,  como gratuita es la memoria, ese terreno recóndito y profundo, por ilimitado tan explotado por  filósofos y poetas.
         
          Compartir recuerdos es un regalo gozoso, una forma de permanecer juntos en ese paraíso que no tiene guardia que impida la entrada o nos obligue a la salida.
         
          Es en ese lugar, donde el sueño o acaba siendo memoria y recuerdo o se queda en la puerta para ser nada.

viernes, 22 de julio de 2011

La orza.-

¿Y además,  Honorable? ¡Qué tragaderas hay que tener en este mundo de mierda en el que estamos de ella hasta el cuello!
¿Para qué necesita el “Honorable”, coche oficial, dos guripas que le guarden y dos asesores a nuestra costa?  ¿Para que le lleven a jugar al tenis sin que nadie le pregunte por la marca de las zapatillas, y le aconsejen si un piling o dos a la semana?  ¡Coñe! Si todos cobran a pesar de que no hay.
Eso me dicen. Que no hay,  y por eso deberé seguir con mi piedra en la vesícula.
¿Qué así está aprobado en el Estatuto de ex presidentes de 2002, cuando parecía que éramos ricos, y vivíamos como tales?
Pues, se acabó, porque en mi casa cuando todavía había costillas en la orza íbamos sacando, pero ahora que no quedan ha habido que darle una patada y joderla.
Pero estos, no. Estos “mal trabajas” pretenden ir tirando de la de todos, por haber sido nuestros “señoritos bien vestidos”, que pedían agua para todos, mientras ellos bebían cava.
Y encima los votamos. Hay que ser tontos. Cómo echo de menos el exabrupto de La Bordeta.