jueves, 28 de julio de 2011

La memoria.-

          Puede que alguien más lo haya dicho hasta con idéntica sabiduría, pero no con tanta belleza como Antonio Machado, cuando disuelve estas palabras:

“Tarde tranquila, casi con placidez del alma,
Para ser joven, por haberlo sido.
Tener algunas alegrías…lejos,
Y poder dulcemente recordarlas.”
         
          Y es que del único jardín del que no podemos ser arrojados es el del recuerdo y la memoria, porque podrán tener fin todas las alegrías, pero no  la de la memoria, la única que nunca se acaba.
         
          Al fin, aquello que más nos acerca a la felicidad es el amor, la confianza como una forma de fidelidad, la esperanza. Todo cosas gratuitas,  como gratuita es la memoria, ese terreno recóndito y profundo, por ilimitado tan explotado por  filósofos y poetas.
         
          Compartir recuerdos es un regalo gozoso, una forma de permanecer juntos en ese paraíso que no tiene guardia que impida la entrada o nos obligue a la salida.
         
          Es en ese lugar, donde el sueño o acaba siendo memoria y recuerdo o se queda en la puerta para ser nada.

1 comentario:

  1. Que bonito es recordar alegrías pasadas. Me gusta mucho tu post al igual que esas palabras de Antonio Machado. Pero... tambien me llena de tristeza por las personas que esa memoria ha sido robadoda por la enfermedad. Un bello texto que merece una buena reflexión. Me encanta cómo lo has expuesto.
    Un abrazo

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